martes, 24 de abril de 2007

Mirada Ω

Bajó la vista. No podía sostenerle la mirada ni por un segundo. Ya era demasiado el entregarle palabras y aliento. Además quería escudriñar por su alma. Pero no se lo permitía. Y ahogaba cualquier signo de rebeldía con una caricia de su pesada mano. Los cabellos ocultaron su rostro cuando recostó la cabeza en su pecho. Él la descubrió. No iba a permitirse dejar de observar su rostro ni por un segundo. A ella le temblaron los labios. La miraba fijamente y ella sentía que su corazón iba a explotar. Quería gritarle que no la mirara así, que no se escudara tanto. Quería refregarle en su rostro todo el miedo que le tenía. Quería levantarse y marcharse. Pero tampoco se quería separar de él. Lo miró. Con un esfuerzo sobrehumano le mantuvo la mirada. E intentó entrar en esa oscura alma. Pero por más que quiso, no pudo hacer nada. Simplemente aguantó hasta el momento que sintió que se le quemaban los ojos con esa penetrante mirada. Ya sin fuerzas, susurró “¿en qué piensas?”. Él mantuvo silencio mientras corría su cabello y acariciaba suavemente su mejilla “en nada” dijo sin dejar de sonreírle. Ella se sintió intimidada. Entre esa mirada, esa sonrisa y esa caricia había quedado completamente atrapada “nada perdía con preguntar” y sonrió para relajarse un poco mientras una fría mano se paseaba por su espalda. Lo miró sin preguntar y él, con sus ojos, respondió. Ya sobraban las palabras. Solo quedaron con sus miradas.

No hay comentarios: