domingo, 29 de abril de 2007
Mírate las manos ђ
Se miró las manos. Sabía que todo se había salido de control. Pero las cosas estaban destinadas a ser así. Era un hermoso cielo. Claro, límpido, sutil…pero no podría tocarlo…en mucho tiempo se le negaría aquel cielo, porque no estaba preparada para recibir aquel inmenso regalo…su cielo…era de ella, lo sabía…pero no era tiempo de poseerlo…se volvió a mirar las manos…llenas de líneas y venas…piel gastada y suave…blanca, como nieve…garras en vez de uñas…sonrió y una lágrima cayó en su palma. Lo comprendía. No podía tocar su cielo porque no era el momento “mírate las manos” sacudió la cabeza bajo la lluvia “ya las miré” observó el pequeño muñeco de goma que llevaba siempre en los bolsillos y que ahora tenía en el bolsillo del abrigo “¡¡mírate las manos!!” sonrió en silencio y siguió caminando, apretando el pequeño muñeco, que cabía en su palma “vete al diablo” todo había sucedido tan rápido…todavía se mareaba con haber visto aquel límpido cielo pero no poseerlo, sabiendo que era suyo “allá te espero…en el infierno” sonrió con el pasado y levantó la vista. Una gota de lluvia cayó en su ojo y lo limpió del humo del cigarrillo “no vale la pena llorar tanto” pensaba que el cielo estaba demasiado negro…pero le gustaba la lluvia, era relajante “¡¡qué lagrimas, si ni siquiera es capaz de llorar!!” suspiró de agotamiento y vio unos focos de autobús. Apagó el cigarro y subiendo, miró para atrás. Vio su pasado, su lejanía, su grotesca función, de la cual ya no era parte. Y después de tanto recuerdo, sonrió “mírate las manos” se miró las manos mientras se sentaba “estás libre…ya no eres una bestia…tus manos están limpias” sonrió al pensar en su cielo “aún no…quiero compartirte, así que aún no…” colocó los audífonos en sus oídos, y cerrando los ojos, se preparó para el largo viaje…
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